Ballenas en Puerto Pirámides (3/4)

 

-Al principio del viaje, la lancha sigue a la ballena, dice el guía

-¿Y después? pregunta Dicky

-Después es la ballena la que sigue a la lancha...

-Caramba, tengamos cuidado que no se encariñe.

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1.-La salida.

En nuestro tercer día en Puerto Madryn, el mar amaneció calmo e ideal para salir a buscar ballenas.
La vista de la playa desde el séptimo piso de la costanera era majestuosa y nos invitaba a salir temprano.



Luego de desayunar en una estación de servicio, salimos con destino a Puerto Pirámides para una cita para practicar un avistaje con la empresa de "Tito Botazzi"
El recorrido es todo pavimento hasta el Parque Nacional.

2.-El Centro de Interpretación.

En la entrada del Parque hay un Centro de Interpretación donde paramos para interiorizarnos sobre qué íbamos a ver en nuestra excursión en lancha.


El lugar está muy bien puesto. Hay carteles indicadores e infografías que informan sobre la vida de las ballenas "Franca Austral" y se sus hábitos. También hay información y huesos de animales que habitan la península: mamíferos, animales marinos y aves. 
Sobresale un esqueleto completo de ballena.


El guía que nos recibe nos cuenta la curiosa historia de “Garra”.
Era una pequeña ballena con una mancha blanca en forma de zarpazo (lo que le dio el nombre) que en el año 2002 se había enredado la cola con cadenas de fondeo y al luchar para liberarse se enredaba cada vez más con riesgo de muerte. 
Toda la población de Puerto Pirámides se movilizó para salvarla, lograron arrastrarla con un tractor a la playa, vararla, liberarla y mantenerla viva mojándola hasta la próxima marea. Participaron grandes y chicos en un ejercicio desesperado de solidaridad con la naturaleza. Cuando la ballena volvió a estar cubierta por el mar se repuso y alejó entre los festejos de los salvadores. 
Lo curioso fue que en el año 2006 Garra volvió. Fue vista nuevamente el 25 de septiembre ya como un macho juvenil que participaba de los juegos de cópula, para gran alegría de la población que logró que ese día se consagrara como Día nacional de la ballena franca austral. La historia nos emociona.
Luego vamos a la tienda del lugar donde hay todo tipo de recuerdos y libros sobre ballenas. 
Dicky se compra una remera estampada con la típica cola de ballena sobresaliendo de la superfície, que es el símbolo de la zona.

 

Es un lugar que debe visitarse.

VIDEO: Te invito a visualizar al Centro de Interpretación de Península de Valdez.



3.-Puerto Pirámides y las ballenas.

Retomamos la marcha y al poco tiempo llegamos a Puerto Pirámides. 
La vista desde lo alto del camino es hermosa y hacemos una foto.




En seguida nos vamos para el mar, por la primer bajada, a un lugar de donde salen todos los avistajes de ballenas.
Llegamos y la calle está muy animada, llena de autos, sin lugar para estacionar.


Dejo a los muchachos en el negocio y busco estacionamiento cerca. 
Luego nos acreditamos pero hay que esperar un rato. La lancha anterior no volvió y, en esta época, las ballenas son menos o están mas lejos por lo que, nos dicen, la excursión puede demorar, ida y vuelta, entre una hora y dos horas y media.
También nos informan que la lancha no tiene bar ni baño.
¡Caramba!.
Nos da un ataque de hambre y compramos unos sandwiches. También unas aguas grandes.
Hacemos una visita preventiva al baño del local.
En la espera nos ponemos a charlar con una pareja de italianos. Nos cuentan que son de Turín y que están recorriendo todo el país. Yo pude practicar un poco de mi italiano básico y Carlos y Dicky les hablaban en ingles.
Al rato desembarcan los de la lancha anterior. Los miramos y se los ve felices y relajados. ¡Menos mal!


Después nos ponemos los salvavidas e iniciamos la fila para subir a la lancha.
Si bien Puerto Pirámides es un puerto natural, porque está resguardado de las corrientes y vientos marino, lo cierto es que no tiene técnicamente un puerto.
Entonces las lanchas son tiradas por enormes tractores por la playa, cargan los pasajeros y luego los mismos tractores las meten en el mar hasta que flotan.



Al rato ya estamos todos a bordo y navegando. Somos unos cuarenta. Muchos están en los laterales y nosotros, que subimos casi últimos, en unos bancos en el medio.
La lancha se llama "La mimosa II" en homenaje al barco con el que llegaron los primeros galeses a Puerto Madryn.
Como las ballenas están lejos, el primer tramo es muy rápido.
En las sacudidas todos nos reímos y conversamos con un grupo de dos matrimonios, que son de Lobos.
También con una pareja de amigos que vienen de Pucón, Chile.
Sin embargo, los vaivenes de la lancha lo marean a Carlos y comienza a dar arcadas. Le damos agua y por suerte se le pasa.
La tripulación está compuesta por tres personas: Juan el capitán, que es quien otea el horizonte para ver las ballenas, Martín, el guia que nos instruye, y un fotógrafo que nos saca fotos que luego podremos comprar (cuando bajamos nos olvidamos de hacerlo).



De golpe hay una lancha en el horizonte que está detenida. Es señal de que están viendo una ballena. El capitán enfila rápido para allá.


En realidad son dos ballenas, una madre y su cría.
Al principio estamos un poco lejos. Luego las ballenas se acercan. Hacen un juego de simular sumergirse varias veces hasta que al final se sumergen y nos brindan el gran espectáculo: la cola erguida que se hunde en el mar.


A su vez la lancha gira y gira para tenerlas al lado.
En uno de esos vaivenes, como estaba filmando y mal agarrado, me caí al piso. Todos se rieron, y yo también. Me pude levantar en seguida y corté la vergüenza.

VIDEO: Te invito a visualizar nuestro primer avistaje.




Después de un rato, perdemos de vista a nuestras dos ballenas y seguimos navegando hasta que encontramos otro par. 
Las descubrimos por el chorro de vapor que tiran al respirar.




Estas se acercan mucho y las podemos fotografiar y filmar.


La gente les habla, grita, aplaude, llora y ríe.
Es una experiencia muy emocionante que nos conecta con lo más profundo de la naturaleza.

VIDEO: Te invito a visualizar nuestro segundo avistaje.



Luego empezamos el retorno.
Como el trecho de largo, nuestro guía aprovecha para hablarnos sobre algunas características y curiosidades de la ballena franca austral.
-Fue una de las especies mas amenazadas por su caza procurando su aceite, carne y grasa. Esto desde el siglo XVII hasta el año 1982 en que hubo un acuerdo internacional de protección.
-La gestación dura un año y las crías miden cinco metros al nacer. ¡Toman 200 litros de leche por día!
-Los adultos llegan a los 16 metros y a las 15 toneladas de peso. Las hembras son mas grandes que los machos. La capa de grasa puede llegar a 40 cms. de espesor.
-Las ballenas viven mas de cincuenta años.
-No tienen dientes ni muerden. Tienen barbas con las que filtran el agua y comen el krill (mini camarones).
-Las callosidades en la piel son todas distintas y permiten identificar a cada ballena.
-Llegan a los Golfos Nuevo y San Jose en Julio para aprovechar la tranquilidad de las aguas, aparearse y parir sus crías. Las hembras vuelven cada tres años y los machos todos los años. En noviembre comienzas a emigrar.

Cuando termina la explicación Dicky hace la gran pregunta al guía: 
-¿Si caemos al agua con los salvavidas, podemos quedarnos flotando hasta que llegue un auxilio?
-Seguro, el tema es que aunque afuera haga calor el agua está muy fría y el auxilio debe llegar antes de la hipotermia...
¡Caramba!

En el camino de vuelta, poco antes de llegar al destino, pasamos por la lobería de Punta Pirámides, que está debajo de un risco y tiene un estratégico mirador.


Los lobos yacen plácidamente ignorando nuestra cercanía. Algunos parecen estatuas, otros levantan sus cabezas y alguno que otro entra o sale del mar.



Casi de inmediato volvemos a Puerto Pirámides y hacemos el ejercicio inverso: bajar de la lancha. Dicky baja sin ayuda y demuestra su buena recuperación.




Son las tres de la tarde y tenemos hambre. En la oficina de turismo nos recomiendan alguno de los dos hoteles de la playa que están pegados. Rebotamos en el primero pero el segundo está vacío y nos atienden. Fue un buen almuerzo en el Hotel Restinga. El lugar está muy bien decorado.
Después de almorzar salimos a caminar por Carlos por una grutas que están sobre el hotel. Allí se alojaron los primeros pobladores de la zona. Es muy linda la vista.



Luego, ya con Dicky, vamos a dar una vuelta por el pueblo con el auto.
Es una villa muy linda. Tiene una calle principal paralela al mar y dos grandes bajadas, la primera, donde estuvimos, y la segunda a donde vamos.
Hay algunas casas históricas, de los pioneros. También algunos almacenes, restaurantes y pequeños hoteles. Centros de avistajes de ballenas y centros de buceo, además de lugares de artesanías.
Encaramos hacia la playa en la segunda bajada y sacamos una foto donde se ve la bahía.




4.-Vuelta a Puerto Madryn.

Estamos cansados y pegamos la vuelta para Puerto Madryn. El camino es bueno y llegamos en una hora.
La vista desde la ruta de la Ciudad siempre es impresionante.


Tomamos la costanera y decidimos pasar de largo el departamento y seguirla recorriendo hasta el final.
Después de pasar el centro y las playas principales hay un barrio residencial en la curva y algunos puestos de comidas al paso. El tramo termina en el monumento al indio Tehuelche.
Estamos buscando un museo y cuevas del desembargo de los galeses. No lo encontramos pero, en su lugar, llegamos por casualidad al "Eco Centro".





Es un lugar nuevo, muy buen puesto, donde hay diversos espacios que muestran fenómenos ecológicos y especies en peligro que hay que preservar tratando de formar cultura ecológica. 



Tenemos poco tiempo y nos aconsejan un pequeño acuario con animales vivos y un salón donde se puede escuchar el canto de las ballenas.
Vamos a ver el acuario y Dicky queda fascinado.
Hay distintas variedades de estrellas de mar como nunca habíamos visto.


Luego vamos al salón del sonido de las ballenas. Está todo oscuro y nos despierta la imaginación. Parece realmente un lenguaje o un canto.
Seguimos recorriendo por otros salones que son muy instructivos.


Cuando terminamos volvemos al departamento a descansar.
Por la noche salimos a cenar enfrente con Carlos. Dicky se queda descansando.
Cenamos y volvemos pronto.
Nos caemos desmayados pensando en las ballenas y en la ceremonia de la cola erguida.



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